El alcance de trabajo de una persona asistente de proyectos implica, en teoría, apoyo a las funciones administrativas, operativas y técnicas del proyecto, garantizando un desarrollo más fluido en su ejecución, desde sus contribuciones en las fases de predesarrollo y planificación, hasta el cierre, con las evaluaciones, las entregas y los análisis de impacto social.
Pero, en la práctica, para un proyecto social de alcance intermunicipal y que cuenta con acciones presenciales, como es PerifaImpacto, el papel de la persona asistente de proyectos implica un quehacer pedagógico y de curaduría que no es obvio. La elección y los trámites de alquiler o alianzas con espacios, para acogernos en nuestras actividades presenciales, es también una decisión estratégica que pasa por lo pedagógico y por la curaduría propia de los procesos educativos que el grupo está viviendo en la trayectoria formativa.
PerifaImpacto atiende a liderazgos de la periferia (comunidades de baja renta de Brasil) de São Paulo, del Gran São Paulo y de Campinas. Por ello, involucra dos regiones metropolitanas con semejanzas y diferencias que deben tenerse en cuenta cuando tratamos de la atención a las personas que viven en las periferias de esas ciudades. Y es así como los procesos de urbanización son parte esencial de los debates cotidianos de PerifaImpacto. Para esa decisión, los primeros pasos están en considerar el desplazamiento de cada integrante de ese grupo, que va desde la contratación de transporte hasta el contacto directo con las condiciones de movilidad urbana de las ciudades.
Además de pensar la movilidad urbana, donde no podemos ignorar ni desconsiderar las estructuras de una ciudad como São Paulo cuando organizamos las actividades conforme a lo planificado, es importante, sobre todo, considerar los desafíos de esas urbanidades desde la medición de impacto social, durante la ejecución y en su cierre, hasta comprender que esos resultados pasan necesariamente por un estudio de los territorios, con la complejidad que nos presentan, con las contradicciones que ora son potencia, ora se presentan como obstáculos a nuestra acción.

Dos mujeres negras, trabajadoras en el tercer sector, se acogen en el lugar, con un abrazo
El Lugar como potencia
Pero el territorio, que aquí trataré como Lugar, no debe encararse como un enemigo por vencer, principalmente cuando organizamos un encuentro presencial en lugares como Parelheiros, como hicimos en PerifaImpacto en el mes de marzo. Pero tampoco podemos ignorar que la movilidad urbana, tal como está organizada hoy, nos presenta grandes desafíos.
En nuestro encuentro mensual de marzo de 2026, estuvimos en Parelheiros, en alianza con IBEAC, para una vivencia con proyectos sociales que tiene como principal objetivo convertir este distrito en el mejor lugar para vivir en São Paulo. ¿El problema? El distrito de Parelheiros, desde hace mucho considerado uno de los peores lugares para nacer y vivir en la capital paulista, está deliberadamente segregado del resto de la ciudad.
PerifaImpacto en Parelheiros
El objetivo de esa urbanización en manos de pocos, que piensan la ciudad a través de los intereses de acumulación de capital, es que las personas que ocupan y construyen ese lugar no accedan a las centralidades de la ciudad, los lugares donde los derechos circulan no como derechos, sino como privilegios y consumo. Así como les interesa a esos poderes una ciudad en la que esos liderazgos periféricos no accedan unos a otros y no intercambien herramientas y tecnologías sociales que pueden potenciar mucho sus iniciativas.
Es bien verdad que un trabajo de impacto social no depende del determinismo de un espacio físico, lo que nos permite soñar y movilizar, incluso sin el acceso a la tierra. En un país con una estructura de tenencia de la tierra tan concentrada y marcada por la especulación inmobiliaria como Brasil, esa visión es una invitación a hacer que las cosas sucedan sin esperar por el inmueble ideal. Sin embargo, si nos limitamos al ambiente digital, renunciamos al intercambio ancestral y a los saberes locales que solo el desplazamiento y la vivencia presencial pueden proporcionar.
Voy a ejemplificar. Existe un reclamo muy constante entre algunos liderazgos que es: «a veces prefiero hacer las cosas sola porque el hacer junto con otras personas es muy complicado. A veces, hasta enfermante». Es en ese momento cuando los proyectos con inversión suficiente pueden y deben movilizar prácticas que vayan más allá de los talleres en línea o de los encuentros puntuales para discutir ese tema. Lo que puede ser muy potente en este caso: una vivencia en una ocupación popular, que convive a diario con los diálogos con la comunidad, y más aún, son esos diálogos los que mantienen la ocupación existiendo. De no ser por la unión colectiva, nada podría mantener la existencia de una ocupación que sufre ataques constantes. Es así como el Lugar presenta sus potencias. No siempre sistematiza los conocimientos a través de un taller o una formación. Muchas veces, sistematiza conocimientos en el cotidiano.

PerifaImpacto en las calles de Parelheiros, el encuentro presencial como cuidado colectivo y quehacer pedagógico esencial
Lo operativo como condición pedagógica
Por eso, pensar los encuentros presenciales, organizar la logística, lo operativo desde el transporte, desde el contacto con las alianzas, hasta la alimentación, y, sobre todo, asegurar la seguridad y la accesibilidad de las participantes, es esencialmente pensar territorio y pedagogía. Las asistentes de proyectos en PerifaImpacto tienen un papel fundamental en la trayectoria formativa, que es operativa y también educativa. Lo operativo no es el reverso de lo pedagógico, y en un proyecto social, tampoco es meramente complementario. En PerifaImpacto, es su condición de posibilidad.
